Satse reclama más seguridad en el Centro de Salud de Íscar

 

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SATSE ha reclamado más seguridad en el Centro de Salud de Íscar y ha denunciado la inseguridad y la desprotección en que se encuentran los profesionales sanitarios que trabajan en el centro, después de que Sanidad haya retirado al vigilante de seguridad que puso tras el incidente la pasada navidad en que un individuo atacó las dependencias del centro.

Esta persona ha protagonizado distintos incidentes contra el personal del centro y sus instalaciones. Llevaba más de un mes acudiendo a diario, por el día y por la noche, al centro de salud, llamando al timbre de guardia insistentemente, además de propinar patadas y puñetazos a los cristales y ventanas del centro, intimidando y aterrorizando tanto al personal sanitario como a los pacientes que acuden en horario de guardia. El último de estos incidentes fue en la tarde de Nochebuena, cuando intentó romper la entrada del centro con una valla y con un adoquín rompió una ventana del edificio.

Los sanitarios han avisado en esas ocasiones a la Guardia Civil, que ha acudido varias veces al día al centro por este motivo, y han puesto los hechos en conocimiento de la Gerencia de Atención Primaria de Valladolid Este de manera reiterada.

Tras estos hechos, esta persona permanece en la enfermería de un centro penitenciario y se puso un vigilante de seguridad en el centro, pero recientemente, Sacyl ha retirado esa vigilancia y dicho individuo podría volver a estar en libertad, lo que tiene atemorizados a los profesionales sanitarios que trabajan en el centro.

Los profesionales temen que puedan producirse futuras agresiones contra ellos y SATSE exige que la Administración sanitaria adopte medidas que solucionen esta situación porque no puede ser que los profesionales sanitarios acudan con miedo a su centro de trabajo, porque temen por su integridad personal  y porque este no es el clima laboral necesario para garantizar una adecuada asistencia.

SATSE defiende que Sacyl debe garantizar la seguridad de sus centros y de los profesionales que en ellos trabajan, así como la de los pacientes que acuden a ellos, por lo que en este caso las medidas se hacen más necesarias si cabe después de los episodios violentos de esta persona.