ASTURIAS

Los vigilantes denuncian ante la Fiscalía «negligencias» en la seguridad del HUCA

Detallan una veintena de «irregularidades», como la obligación de que haya un vigilante por la noche en el edificio de consultas externas, sin actividad

LAURA MAYORDOMO | GIJÓN
18 agosto 2015 02:23

«No existe ningún control de accesos, ni se cuenta con los medios específicos de prevención para evitar la entrada de personas que porten armas o similares. No existen medios técnicos para la revisión de paquetes, bultos, maletas, etc. que porten los usuarios. No se gestionan los sistemas electrónicos, como por ejemplo los dispositivos ‘antiincendios’. No se efectúan rondas de vigilancia por el interior o exterior de las instalaciones, permaneciendo estáticos los vigilantes en sus puestos. No existe ‘plan de autoprotección’ ni de ‘emergencias’ que marque directrices a los equipos de primera intervención si se produce una emergencia, ni cómo deben actuar trabajadores, sanitarios, usuarios o pacientes en caso de incendio, sabotaje o hechos similares». Éstas son sólo algunas de las cerca de veinte «irregularidades» que la Asociación de vigilantes de Seguridad Privada de Asturias (Avispa) trasladará esta mañana a la Fiscalía Superior del Principado. En su denuncia apunta directamente como responsables al responsable de Seguridad de Gispasa en el HUCA, Alfonso Vicente; a la presidenta del consejo de administración de Gispasa y actual consejera de Hacienda, María Dolores Carcedo; al gerente del HUCA, Manuel Matallanas, y al delegado de la empresa Prosetecnisa Seguridad en Asturias, Mario José Alonso.

La seguridad del nuevo Hospital Central depende de tres vigilantes que trabajan en turnos de 8 horas, de lunes a viernes. Un dispositivo «a todas luces insuficiente», según Avispa, teniendo en cuenta que el HUCA ocupa unas instalaciones de más de 80.000 metros cuadrados y cuenta con una ocupación media de 10.000 personas al día.

Organización «desastrosa»

La asociación habla de una «desastrosa y negligente organización del servicio de seguridad» y pone como ejemplo el servicio de Urgencias -donde suelen concentrarse las agresiones físicas por parte de los usuarios- y que sólo cuenta con un vigilante. O que entre un puesto de vigilancia y otro haya 15 minutos de distancia, «lo que demora el tiempo de apoyo en caso de conflicto, agresión o alteración del orden». Además, en caso de emergencia, no podrían acudir a la carrera ya que la orden de la empresa de seguridad es «ir caminando para no alterar a los usuarios» del hospital.

Más ejemplos. En el turno de noche, uno de los tres vigilantes tiene que controlar el edificio de consultas externas, pese a que en ese horario carece de actividad. Eso, dice Avispa en su denuncia, es «infrautilizar recursos humanos, que bien podrían destinarse a otras áreas más conflictivas, como la de Urgencias». También los del turno de noche tienen otro cometido curioso. Entre las seis y las siete de la mañana, tienen obligación de abrir más de 300 puertas de los diferentes edificios que integran el recinto hospitalario, tarea que, según Avispa, podría realizar personal de mantenimiento. Personal al que, precisamente, tienen orden de vigilar «para evitar que se duerman durante su turno de trabajo».


Una información de la Laura Mayordomo publicada en El Comercio