Un vigilante de seguridad fue agredido por no facilitarse un área RESTRINGIDA para un paciente que presentaba un cuadro agresivo e inestable, la situación viene acarreada de años y esta llegando a situaciones innecesarias.

 

Los hechos ocurrieron el pasado día 9 de octubre cuando el vigilante de seguridad R.G. que se encontraba prestando servicio en el Hospital Universitario de la Victoria común mente llamado como Clínico de Málaga, acabó recibiendo una agresión de un paciente cuando este empezó amenazando al personal medico. Dicho paciente fue custodiado para su valoración para evitar así su salida del Centro Hospitalario y ante la agresividad del paciente se solicitó una de las zonas apartadas que existen para evitar episodios de tensión delante del resto de pacientes, no facilitándose esta petición y acabando en el pasillo con el resto de pacientes. No se facilitó una zona apartada de todas las existentes, ni siquiera las destinada al personal propio del centro.

 

Sin embargo, estas situaciones se dan a diario por falta de información en ambas partes, cliente y mediador de la empresa de seguridad, con los consecuentes excesos de problemas entre los que esta la falta des-coordinación en las dependencias de urgencias sobre las medidas de seguridad aplicables.

 

 

Los vigilantes de seguridad del centro aseguran que llevan mucho tiempo dando quejas a su superior en rango el cual es puesto por la empresa para solventar los potenciales problemas que se prestan en las dependencias de urgencias y otras zonas del Hospital; como son, las largas esperas de custodias antes de ser valorado el paciente para proceder lo más rápido posible sin que se tenga que sufrir daño por parte alguna, y evitar un mal mayor.

 

 

El personal de seguridad del centro asegura estar sufriendo acoso con partes disciplinarios ya que según el personal sanitario no cumplen con lo que se les ordena. Los vigilantes aseguran que saben bien cuáles son sus funciones, que incluso las ponen en conocimiento del personal facultativo y aun así se les exige y se les recrimina para hacer funciones “que no son de su competencia».Se entra en una dinámica entre los vigilantes de seguridad y el personal sanitario, que ponen su fin en hacer funciones que no son propias de seguridad privada. Para que esto se entienda debemos ir al artículo 32 Funciones del vigilante de seguridad en la Ley de Seguridad Privada 5/2014 del 4 de abril y al artículo 14.2 del Estatuto de personal no sanitario al servicio de las Instituciones Sanitarias de la Seguridad Social, de quienes depende las funciones requeridas a día de hoy por el personal sanitario hacia los vigilantes de seguridad. Tenemos que añadir que la ley de seguridad privada obliga a no desatender las funciones de seguridad o se puede aplicar el régimen disciplinario de la misma ley.

 

Uno de los pilares mas fuertes de este problema es la falta de apoyo por el inspector que los representa de la empresa de seguridad encargado del servicio, ya que ni media, ni defiende y ni protege a sus compañeros. No acude a las llamas de auxilio de los vigilantes ante las alarmas de “anti pánico” pulsadas por el personal laboral sanitario o facultativo al verse amenazados o intimidados por los usuarios o pacientes, dejando al vigilante desprotegido sin recibir la orden adecuada a cada actuación; otras veces, acude cuando la trifulca está controlada por el vigilante que acude, en caso de acudir se queda mirando como mero espectador y en ocasiones comenta y se ríe con otros observadores allí presente en actitud pasiva hacía sus trabajador/res. Otras veces el inspector actúa por su propia cuenta sin informar de lo que sucede, teniendo al vigilante fuera de alerta para posibles intervenciones, y que aun existiendo partes diarios (de los que él se encarga) donde se debe reflejar todo lo acontecido en los turnos del servicio, se limita a omitir o tergiversar lo sucedido, dando lugar a que no quede reflejada la verdad de los hechos para que llegue a las personas interesadas.

Por otra parte, existen continuos cambios de personal de seguridad de nueva incorporación en el centro, que no suelen durar más de quince días a un mes aún habiendo una persona encargada del proceso de gestión en el servicio. Los vigilantes del centro denuncian también que a la hora de conducir al nuevo personal de seguridad en su formación y conocimiento del centro hospitalario, no les enseñan la localización y utilización de los dispositivos de seguridad y equipamientos existentes en el lugar de trabajo, no conocen el edificio, las salidas de emergencias, la ubicación de escaleras, sus instalaciones ni la posible peligrosidad dentro de las mismas, en definitiva, carece de información e instrucciones adecuadas en relación a posibles riesgos existentes en el centro y medidas de evacuación, desconocen el plan de seguridad y sus equipamientos, protección y prevención en lo que a medidas de emergencias se refiere. Esta persona “encargada”, puesta por la empresa con turnos de mañanas y solo de lunes a viernes, es el autor de los cuadrantes, delega en los compañeros de otros turnos para que vayan dando pequeñas nociones del funcionamiento del servicio a los compañeros de nueva incorporación, poniéndoles turnos mayoritariamente de tardes y noches, no llegando a aprender éstos en su totalidad, en caso de llegar a hacerlo son sacados de nuevo de cuadrante, volviendo a una nueva dinámica igual o semejante en el centro con otra nueva incorporación, por lo que este personal de seguridad nunca llega a conocer debidamente las instalaciones.

 

 

Por último, los vigilantes de seguridad del centro hospitalario “Clínico” de Málaga, nos piden que hagamos llegar lo que está sucediendo, para poner lo más pronto posible solución a los problemas que vienen sufriendo hace años y que de una vez por todas se le dé VOZ a un colectivo desprotegido y olvidado en cuestión de riesgo y salud laboral e incumplimiento de Ley entre otros.